4 días en Eslovenia y Austria.
4 días en Eslovenia y Austria.
Lo prometido es deuda y como habéis sido tantas las personas que habéis pedido el itinerario que hice hace una semana con mi amiga Mercedes, he decidido dejaros un artículo con todo lo que hicimos nosotra, cómo lo hicimos y alguna que otra recomendación. No te olvides de echarle un vistazo a este artículo con Las postales de Bled y Hallstatt para enamorarte más de los destinos.
Cómo llegar a Eslovenia desde España:
Noche 1: Nuestro viaje comenzó por la noche, a las 21:30 salimos desde Madrid hacia Venecia. Mi objetivo era llevar a Mercedes a disfrutar de Eslovenia y para ir a Eslovenia a día de hoy no hay vuelos directos. desde España. He leído y parece que en julio de este año Iberia va a lanzar una ruta directa de Madrid a Liubliana, no obstante, la opción de ir a Venecia me parece excelente porque te da la posibilidad de disfrutar de esta maravillosa ciudad y al mismo tiempo partir en coche de alquiler, autobús o transfer a la capital eslovena. Ya lo había hecho anteriormente y me resulta una opción cómoda.
Como digo para ir desde Venecia a Eslovenia hay varias opciones:
- Alquilar un coche
- Contratar un sitio en un transfer (más rápido y más caro)
- Sacar un billete de tren (no lo he hecho)
- Sacar un billete de autobús con Flixbus (normalmente hace parada en Udine o Trieste pero el trayecto es precioso)
Nosotras pasamos la noche en Venecia, cerca de Mestre para coger a la mañana siguiente un autobús Flixbus a Liubliana y en tres horas estábamos en Liubliana.
Día 1: Nos despertamos en Venecia, desayunamos y cogimos un autobús a las 11:30h (hay una gran variedad de horarios). Cuando llegamos a Liubliana paseamos un poco por el centro. Yo ya lo conocía así que acompañe a Mercedes por mis calles preferidas: la zona de la catedral, el puente de los dragones,la plaza del mercado y en general recorrimos todo el casco antiguo. Descubrimos una pizzería que nos encantó: Pizzeria Piccola (muy recomendable). Pedimos pizza para llevar y nos sentamos en unas escaleras que han diseñado para disfrutar de un espacio frente al río.
Después de comer, charlar y pillarnos un delicioso helado en Gelateria Romantika nos dirigimos hacia el castillo. No cogimos telesférico sino que optamos por ir a pie como campeonas. Una vez arriba visitamos las distintas zonas a las que se permite entrar sin entrada. En mi viaje anterior compré la entrada y merece la pena si es al atardecer porque te permite subir a la torre y ofrece una panorámica sin igual, pero el museo y las exposiciones son un poco más flojas. Esta vez no pagamos entrada pero sí visitamos las partes que son gratuitas y decidimos sentarnos en la terraza/bar que hay para ver cómo caía el sol. Esto lo he hecho en más ocasiones y me encanta. El vino es una bebida muy típica de Eslovenia así que tomarse una copita con esas vistas es un verdadero placer.
Otra opción es sentarse en la zona de piedra, en la muralla o en los bancos que han habilitado. No necesitas consumir nada y puedes disfrutar igual de las vistas. De hecho, una fantástica idea es subirse algo de comida y una cerve para disfrutar del panorama.
Por la noche seguimos paseando para redescubrir la ciudad iluminada con los puentes destelleando en verde. Liubliana se conoce por ser ciudad de dragones y lo reflejan muy bien. Es toda una fantasía. Para cenar cualquiera de las terracitas junto al río son maravillosas. Esta ciudad desprender paz, pero al mismo tiempo hay mucha vida.
Termina la noche y nos vamos a descansar a la habitación que teníamos, en este caso VIVA Rooms, muy cerca del centro.

Día 2: Visitamos Bled.
A Bled se puede ir en coche, tren, bus o como nosotras, contratar un tour. Yo lo hice de esta forma por la comodidad de que vengan a buscarte y porque te lo explican todo.
En Bled fuimos al castillo, desayunamos el postre típico de nata y visitamos el museo desde el que se contemplan las mejores vistas del lago. Luego nos montamos en una barquita para ir hasta la isla que hay en el lago y atravesamos por la naturaleza que rodea a la Iglesia de la Asunción para darnos un baño. ¡Es impresionante bañarse con esas vistas! Finalizamos la excursión bordeando el lago hasta el pueblo perdiéndonos por sus calles. Una mañana en Bled preciosa antes de volver a Liubliana.

Mi recomendación es pasar más tiempo en Eslovenia y también en Bled, además de visitar:
- Triglav
- Bohjn (otro lago magnífico)
- Piran (al sur)
- La Cueva de Postojna y el castillo Predjama
La tarde la pasamos recorriendo el parque Tivoli y el barrio Metelkova que es un poco underground, pero está lleno de arte y merece la pena. Aquí ser discreto y pasar desapercibido es la mejor opción.
Ese día comimos en la cantina mexicana de Liubliana y no nos gustó nada, pero nos encantó sentarnos en la terraza de Cacao a disfrutar de una limonada antes de coger unos sandwiches para llevar. Nos tocaba nuevo trayecto: camino a Austria.
Cómo llegar de Eslovenia a Austria:
Lo mismo, con autobús, tren o Flixbus y nosotras optamos por el autobús que además de cómodo es económico. Nos llevó cuatro horas llegar a Salzburgo que era el destino elegido para luego visitar Hallstatt. Hicimos un trayecto de 20:10 de la tarde a 00:10, descansamos y al días siguiente ¡en marcha!
Día 3: Hallstatt, el pueblo de Frozen. Este pueblo es precioso y merece mucho la pena verlo, ¡es fantástico! Creo que en coche es la mejor opción pues las conexiones no son las mejores, pero nosotras nuevamente pagamos un tour para enterarnos de todo y pasamos la mañana paseando por sus calles. Estuvimos una mañana entera pero se nos quedó algo corta. Recomiendo pasar un día entero, noche incluida, ¡el atardecer allí debe ser impresionante!
Desde allí recomiendan como actividades una barquita, un funicular y las minas de sal. Nosotras nos conformamos con recorrer todas las calles, comprar postales y visitar la capilla de huesos.
La tarde la pasamos en Salzburgo y sorprendentemente, sin esperar nada de esta ciudad, ¡nos enamoró! Comimos en una trattoria muy rica. Paseamos por todo el casco antiguo, visitamos la casa de Mozart, los jardines Mirabell y subimos a la fortaleza ¡una auténtica pasada para ver un nuevo atardecer! Sacamos las entradas panorama y nos permitieron acceder a los puntos que más nos interesaban. Terminamos tomando una cerveza y un vino en un Rooftop muy cerca del castillo. ¡Alucinante como se dibujaba el skyline!
De vuelta al hotel entramos en alguna iglesia (nos dio pena perdernos algún concierto de Mozart) y pedimos Sushi para comer en la habitación del hotel. Ya estábamos destrozadas.

Día 4: Vuelta a Madrid.
La última mañana también la pasamos paseando por Salzburgo y desayunamos en una cafetería que nos encantó. Me gustó mucho descubrir que para llegar al centro, hay que atravesar una cueva ¡fascinante!
Para volver a Madrid desde Salzburgo creo que no hay vuelos directos. Lo más cercano es Munich o Viena y nosotras teníamos el vuelo de vuelta desde Viena así que cogimos un comodísimo tren y en dos horas estábamos en la capital. Tanto Mercedes como yo conocemos Viena así que solo la vimos de pasada pues tocaba ir al aeropuerto para volver.
Y aquí os dejo un itinerario muy loco, pero increíble que combina muchos destinos con trayectos muy bonitos y si lo sabes plantear, tiempo de descanso.
